domingo, 4 de noviembre de 2007

Me rindo.

No consigo entender que la última novedad en materia rebeldía de mi hijo mayor (18) sea almorzar todos los sábados y domingos sentado a suficiente distancia de la mesa para que el trayecto de la comida desde el plato a su boca sea un viaje de alto riesgo en el cual algo de la comida termine o amenace todo el tiempo con terminar sobre su ropa.
Y que le moleste profundamente que yo ose mencionarle la conveniencia de deslizar la silla unos 50cm. hacia la mesa.
Si, mucho ooommmm y acordarse de agradecer todos los días vivir en la era del lavarropas y poder tener uno.

5 comentarios:

Gioconda dijo...

Ya se que "mal de muchos es consuelo de tontos" pero si le sirve, mi hermano menos hacía lo mismo. Mi mamá se lor ecordaba siempre. Ahora la que laba su ropa es su esposa y a ella sí le ahec caso :P

Besos

*cyn* dijo...

chicas que buen blog.
asi me voy preparando para mis futuros adolescentes

Alicia R. dijo...

Yo tengo el mismo problema con la de 7. Me deprime lo que contás porque me hace ver que no se va a solucionar solo en los próximos 10 años (o más). Besos.

Ana dijo...

Gioconda: no te creas, es un consuelo, lo que yo siembre lo cosechará una nuera buaaaaaaaaaa!!

Cyn: no somos aconsejables, estás avisada, je

Alicia: no, no te deprimas. El tema dio tregua desde los 8 a los 18, o sea te falta poco para terminar la primera etapa. A los 8 mas o menos conseguí que el caballero adoptara unos modales muy correctos en la mesa. A los 18 le atacó la rebeldía. Me hace acordar a las dos etapas de la ortodoncia, será porque tiene que ver con la boca el asunto.

fiorella dijo...

Esa es una manera ,la otra es acercarse la mesa y dejar a todos colgados.UN beso